Algunas palabras del Presidente de MusiXpand, Raphaël Parejo
En tanto que músico trabajé hace años atrás con niños discapacitados en talleres musicales, en especial epilépticos, sordos y autistas. El tema del autismo me persigue desde años, es un verdadero reto a todos niveles. Escuché por primera vez a Martín Saint-Pierre en la casa de cultura de la ciudad de Athis-Mons cerca de París (donde vivía en aquel entonces) a fines de los años ’70. Martin presentaba solo en el escenario, un espectáculo llamado “La increíble y larga historia de un tambor y su memoria”.
Me quedé asombrado por la fuerza, la sensibilidad y la belleza del trabajo del artista.
En 1998 fui nombrado, en tanto que etnomusicólogo pero también por mi larga experiencia con discapacitados, como encargado de las programaciones de conciertos y talleres para el público
discapacitado en el Museo de la Música de la Cité de la Musique de La Villette (París). En este marco monté un trabajo experimental con sordos, médicos especialistas, y músicos sordos. En este marco contacté por un lado al txalapartari vizcaíno Josu Goiri, y por otro a Martín Saint-Pierre. La idea siendo trabajar con percusiones, ya que los sordos logran percibir la música por la piel y el cuerpo (vibraciones) por medio de lo que es conocido como la “percepción somestesica” [1]. Lastimosamente, hubo en Francia un cambio de gobierno y el nuevo gobierno paró todos los trabajos en curso en las instituciones que dependen del Ministerio de Cultura. Y el proyecto fue aparcado. No obstante, quedé en contacto con estos dos músicos.
He seguido durante años a distancia los trabajos de Martin en especial con niños autistas y sordomudos, niños inmigrantes, y su seguido trabajo en el centro médico-pedagógico médico-pedagógico de Belleville (París) con niños que tienen problemas de aprendizaje de todos tipos, en especial del lenguaje.
El director de este centro afirma que ‘el método elaborado por Saint-Pierre está particularmente adaptado para desarrollar ciertas capacidades en los niños con problemas de lenguaje y de comprensión’. Para Martin el tambor es “un cronista de los sentimientos más arcaicos del ser humano” Habla de “rascar, golpear o acariciar la piel del tambor” como posibilidades de recuperar reminiscencias en la memoria provocando estímulos internos gracias a ciertos ‘efectos’ musicales.
MARTÍN SAINT-PIERRE EN ESPAÑA

Pensamos en los meses que vienen programar Martin Saint-Pierre en España (recordamos que el Día del Autismo es el 2 de abril de cada año [2]), tanto para presentar su concierto para todos tipos de público como para animar talleres especializados con autistas y personas afectadas por otros tipos de discapacidades.
Invitamos las instituciones y asociaciones concernidas a contactarnos cuanto antes si están interesadas en la propuesta de Martín.
ALGUNAS REFERENCIAS
Un artículo en Castellano: “Música contra el aislamiento: Un método de musicoterapia promovido en Francia por el músico Martin Saint-Pierre ayuda a la educación de autistas y sordomudos”: http://elpais.com/diario/2001/03/19/educacion/984956404_850215.html
Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, 2 de abril: http://www.un.org/es/events/autismday/ y http://diamundialautismo.com/
Facebook: https://www.facebook.com/confederacion.autismoEspa
[1] Ver: http://es.slideshare.net/andresalvarado198/sensaciones-somestsicas
http://www.buenastareas.com/ensayos/Sensibilidad-Somestesica/6038988.html
[2] Día del Autismo: http://diamundialautismo.com/
MARTÍN SAINT-PIERRE: UNA BREVE BIOGRAFÍA DE UN ARTISTA PERCUSIONISTA EXCEPCIONAL
Martín Saint-Pierre, nacido en la Pampa Argentina y radicado desde años en París (Francia), es un percusionista y artista excepcional. De niño ya se interesaba por la percusión, y a los 15 años se compró su primer tambor y emprendió aprendizaje musical. En 1968 viaja a Bahía (Brasil) donde se inicia a los ritos y ritmos del candombe, lenguaje sagrado surgido del sincretismo entre la religión cristiana y los cultos de negros Yoruba. De vuelta a Buenos Aires emprende investigaciones sobre los orígenes de las músicas latino-americanas y así descubre la importancia de las raíces africanas. También es en Buenos Aires que compone en 1970 “Otra cosa es con bongo”, obra en la cual demuestra este estrecho vínculo entre África y América Latina. Esta obra presenta una especie de síntesis de los lenguajes tamboreados africanos. La originalidad de la obra sorprende y entusiasma la crítica musical. En 1973 viaja a España antes de radicarse en París. Desde su nuevo lugar de residencia viaja y actúa en numerosos festivales en Argelia, Tunes y Marruecos, donde completa sus conocimientos con maestros de tambores locales, en especial del bendir, tambor de marco de origen beréber oriundo del Alto y Mediano Atlas. En 1978 va por primera vez a la África “negra”. Simbólicamente viaja a Senegal a la isla de Gorée, lugar de donde antaño salían los barcos negreros cargados de esclavos. A su vuelta a Francia graba su primer disco en la colección Chants du Monde (Cantos del Mundo).
Experiencias y creaciones
En un recorrido musical y humano desde casi cincuenta años Martín Saint-Pierre ha adquirido una extensa experiencia por medio de su trabajo musical para diferentes públicos, y sus experimentaciones, una experiencia que va más allá de la música y se inscribe en lo universal humano.
Las primeras grandes experimentaciones del artista se centraron en los sonidos naturales del cuerpo humano. Se destacan dos experiencias personales a la vez sensoriales y musicales llevadas a cabo para comprender por un lado la problemática de los sordos o de personas que oyen mal, y luego aplicar tanto en su enseñanza como en sus creaciones musicales los ritmos naturales del cuerpo. Su primer experimento ha sido vivir durante una semana con los conductos auditivos totalmente tapados y cerrados a los sonidos de la vida ambiente. Eso le permitió acceder al universo de los sonidos corporales (corazón, sangre, intestinos, etcétera). Luego grabó los ritmos cardíacos de pacientes enfermos del corazón en el servicio cardiológico de una clínica y el ritmo cardíaco acelerado de sus propios hijos todavía en el vientre de su madre.
Estas experimentaciones le han permitido definir esquemas y patrones rítmicos particulares que aplicó luego en su trabajo de percusionista.
Así mismo incorporó latidos de corazones reales en varios de sus discos, en particular él realizado en Tailandia sobre un pedido oficial del estado con 150 niños sordos y 150 percusionistas tradicionales tailandeses. Gran parte de su enseñanza se ha basado desde años sobre la reproducción de los ritmos cardíacos.
De manera bastante previsible Martin Saint-Pierre queda desconocido del público en general, aunque su universo musical va más allá que él de las músicas experimentales. En cambio es conocido de los otros grandes percusionistas así como de músicos de peso.
Al transcurrir los años y después de pasar por diferentes fases musicales, su discografía no dejará indiferentes a los aficionados de músicas innovadoras o más simplemente a los curiosos que en sus ansias de descubrir algo original sabrán abrirse y escuchar lo que Martin Saint-Pierre tiene para contarles. Para concluir cabe señalar que su nombre figura en la lista de Nurse With Wound, cuya influencia está innegablemente palpable en las grabaciones de Steve Stapelton.
